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La base de volante define el carácter de toda tu experiencia de sim racing. El motor es el encargado de convertir cada piano, cada transferencia de peso y cada pérdida de agarre en sensaciones que tus manos pueden percibir y ante las que pueden reaccionar. Si aciertas con esta elección, te resultará más fácil ajustar el resto de tu configuración. Si te equivocas, ningún ajuste de software podrá compensarlo por completo.
Esta colección abarca toda la gama de bases de volante direct drive, desde modelos básicos y asequibles de unos 8 a 9 Nm hasta sistemas de alto par que alcanzan los 27 a 28 Nm. La clave está en combinar el par y el tipo de montaje con un cockpit que mantenga su rigidez bajo carga. ¿No sabes qué nivel de cockpit encaja con tu base de volante? Empieza por la guía de niveles de SIMGASM y esta explicación sobre la rigidez.
La mayoría de los pilotos de sim racing han oído el término, pero son menos quienes entienden qué diferencia fundamentalmente a un sistema direct drive de uno accionado por correa o engranajes. En una base de volante accionada por correa, la potencia del motor pasa por un mecanismo reductor antes de llegar al eje del volante. Ese mecanismo suaviza la señal, lo que puede parecer positivo, pero en la práctica filtra precisamente la información que necesitas: las pequeñas y rápidas señales de respuesta que te indican qué hacen los neumáticos al límite.
El sistema direct drive elimina por completo ese mecanismo. El motor se conecta directamente al eje, por lo que la señal llega sin filtrar y prácticamente sin latencia. El resultado es un volante que suele transmitir más vida con ajustes de fuerza bajos y más información al límite. A muchos pilotos les resulta difícil volver a un equipo accionado por correa después de experimentar esta diferencia, aunque las preferencias personales y el estilo de conducción siempre influyen.
La cifra que domina las conversaciones sobre bases de volante son los Nm, o newton metro, que miden la fuerza de rotación. Se suele asumir que un valor de Nm más alto implica un volante más pesado y exigente físicamente. Esto es cierto en los extremos, pero pasa por alto la ventaja más importante de disponer de margen de par.
Cuando utilizas una base de volante a su potencia máxima o cerca de ella, el motor tiene menos margen para expresar pequeñas variaciones en la señal. Cuando utilizas la misma base a un porcentaje más moderado de su potencia máxima, suele haber un mayor rango dinámico disponible para los detalles sutiles. Por eso, una base con más Nm configurada a niveles moderados puede transmitir más matices que otra con menos Nm llevada al límite, aunque esto varía según la combinación de hardware y software.
En la práctica, comprar un poco más de par del que crees necesitar rara vez es un error. No compras fuerza, sino margen.
El rango de 8 a 12 Nm es donde la mayoría de los pilotos de sim racing compran su primera base direct drive y donde actualmente se encuentra la mejor relación calidad-precio. Los modelos de este rango ofrecen todo lo que hace atractivo al direct drive: baja latencia, respuesta sin filtrar y una mejora notable respecto a los equipos accionados por correa. Marcas como Conspit, Simagic, Moza y Asetek ofrecen opciones competitivas en este segmento.
Para la mayoría de los estilos de conducción y categorías de vehículos en iRacing o Assetto Corsa Competizione, 12 Nm son suficientes para percibir todo lo necesario. Dar el salto a un par superior cobra sentido si conduces principalmente monoplazas, si buscas más margen con todo tipo de vehículos o si estás montando un rig que quieres conservar durante muchos años sin actualizarlo.
Por encima de 18 Nm, el enfoque cambia. A este nivel, el motor ofrece suficiente potencia para simular con mayor fidelidad las cargas de dirección de los coches de carreras reales en configuraciones de alta carga aerodinámica. Los monoplazas, prototipos y coches GT a alta velocidad generan fuerzas en la dirección que los equipos con menos Nm solo pueden reproducir parcialmente.
También existe un aspecto relacionado con la resistencia física que se menciona menos en los análisis. Conducir con un par elevado durante un relevo completo puede ser realmente agotador. Algunos pilotos lo consideran inmersivo y realista. Otros creen que perjudica la regularidad en sesiones largas. Si participas en carreras de resistencia, conviene tener en cuenta este equilibrio antes de optar por un sistema de 25 Nm o más.
Comprar una base de volante también implica decidir cómo montarla, y aquí es donde muchos compradores pierden dinero por planteárselo demasiado tarde. Los tres métodos habituales son el montaje frontal, el montaje lateral y el montaje inferior, y en la práctica pueden ofrecer resultados notablemente distintos.
El montaje frontal fija la base de volante directamente a la cara delantera del chasis del rig. Por lo general, es la configuración más rígida porque las fuerzas de la dirección se transfieren directamente a la estructura, sin que el efecto de palanca actúe contra el punto de unión. Por este motivo, muchos usuarios de sistemas de alto par prefieren el montaje frontal.
Los montajes lateral e inferior ofrecen más posibilidades de ajuste y funcionan bien con niveles de par más bajos, pero pueden introducir una pequeña flexión adicional en la interfaz de montaje. Con niveles de par más altos, esta puede hacerse más perceptible, según el chasis y los herrajes de montaje.
SIMGASM ofrece tanto un soporte frontal para base de volante como un soporte inferior para base de volante para adaptarse a distintas configuraciones de rig. Elige según la geometría de tu chasis y el nivel de par que utilices. Explora todos los cockpits para encontrar el chasis adecuado para tu base de volante.
Una base de volante más potente puede poner de manifiesto las debilidades del rig que la sostiene. Con niveles de par más bajos, un chasis moderadamente rígido puede absorber pequeñas flexiones sin que el piloto las perciba. Con niveles de par más altos, esa misma flexión puede hacerse perceptible como una sensación blanda o ligeramente desconectada en el volante que no se puede corregir únicamente ajustando el FFB.
Si tienes previsto utilizar una base de par medio o alto, lee la explicación sobre la rigidez antes de elegir definitivamente tu cockpit. Los puntos de unión, la rigidez de los perfiles y el propio soporte de la base de volante contribuyen a las sensaciones que transmite el sistema completo. Elegir primero el rig adecuado simplifica considerablemente el resto de la configuración.
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